El análisis de Miguel Cortés Miranda, conocido popularmente en los medios como el «Químico de Iztacalco» o el «Dahmer mexicano», revela una estructura de personalidad psicopática altamente organizada. Cortés fue detenido el 16 de abril de 2024 tras asesinar a su vecina de 17 años e intentar matar a la madre de esta. Tras su captura, se descubrió que llevaba al menos una década operando en la impunidad, cobrando la vida de múltiples mujeres (se hallaron indicios e identificaciones de cerca de 20 potenciales víctimas).
A continuación, se detalla el perfil psicológico y criminal elaborado a partir de las periciales oficiales y los hallazgos de la Fiscalía de la Ciudad de México:
🧠 1. Perfil Psicológico
Los estudios psicométricos y criminológicos realizados durante su reclusión describen una mente fría, metódica y marcadamente narcisista:
- Fachada de Normalidad e Integración Social: Se presentaba ante el mundo como un ciudadano ejemplar. Era químico farmacobiólogo egresado del IPN, hablaba varios idiomas, era amante del teatro y la literatura, viajero constante y activista defensor de los derechos de los animales y de movimientos feministas y LGBTQI+. Esta disonancia es un rasgo clásico de los psicópatas integrados para desviar sospechas.
- Narcisismo y Megalomanía: Poseía una autoestima patológicamente inflada. De acuerdo con reportes de su estancia en el Reclusorio Oriente, mostraba una actitud sumamente soberbia e incluso creía que lo tratarían como una «estrella de rock» o una celebridad. Deseaba activamente la fama a través de sus crímenes y pidió literatura explícita sobre asesinos seriales en su celda.
- Ausencia de Empatía y Remordimiento: Carecía por completo de culpa. Días antes de su muerte, se comunicó desde prisión con los familiares de una de sus víctimas con el único objetivo de burlarse de ellos.
- Pensamiento Rígido y Obsesivo: Intelectualizaba sus crímenes. Su necesidad de control absoluto se reflejaba en detallados textos donde narraba el modus operandi y la forma en que despojaba de la vida a sus víctimas. Curiosamente, a pesar de su presunta genialidad académica, los peritos señalaron que no pudo superar pruebas básicas psicométricas en prisión, lo que denotaba perturbación y sesgos severos de razonamiento lógico-emocional.
⚖️ 2. Perfil Criminal y Modus Operandi
Criminológicamente, Miguel Cortés Miranda encaja en la categoría de asesino serial organizado y depredador de proximidad:
- Selección de Víctimas: Su círculo de caza se basaba en la cercanía y la confianza (vecinas, compañeras de trabajo o parejas sentimentales). Esto facilitaba el engaño mutuo y minimizaba el estado de alerta de las víctimas.
- Modus Operandi Planificado: Aprovechaba sus conocimientos en química y anatomía para cometer los delitos y, presuntamente, para la posterior disolución o tratamiento de los restos. Entraba a los domicilios de las víctimas o las llevaba al suyo aprovechando momentos de vulnerabilidad.
- Fetiches y Control Simbólico: Al registrar su departamento en la colonia La Cruz Coyuya, las autoridades hallaron cinco cráneos humanos, fragmentos óseos, sierras y material quirúrgico. También guardaba identificaciones, teléfonos celulares y ropa de cerca de 20 mujeres. La conservación de estas «pertenencias-trofeo» respondía a una necesidad psicológica de mantener control permanente sobre la vida y la muerte de las víctimas, reviviendo el acto criminal de forma cíclica.
- Escalada de Violencia (Frenesí): Con los años, los asesinos seriales suelen perder paciencia o cometer descuidos debido al exceso de confianza. Su último crimen contra María José fue ejecutado a plena luz del día en un estado confesado de «frenesí», lo que provocó que fuera descubierto por la madre de la menor y, consecuentemente, linchado y capturado por los vecinos.
⏳ Fin del Ciclo Criminal
Miguel Cortés Miranda falleció el 13 de abril de 2025 dentro del Reclusorio Oriente antes de recibir una sentencia condenatoria formal. De acuerdo con las investigaciones, su muerte derivó de un paro cardiorrespiratorio causado por una sobredosis planificada de medicamentos controlados que había acumulado en prisión de forma clandestina, lo que provocó que se desvaneciera y cayera de su litera. Su fallecimiento dejó inconclusos los juicios correspondientes, perpetuando un doloroso sentimiento de impunidad para las familias de sus víctimas
