El perfil criminal y psicológico de Hugo Humberto Bustamante Pérez, conocido en Chile como el «Asesino del tambor», corresponde al de un asesino en serie y psicópata clínico. A lo largo de su historial delictivo, que abarca crímenes descubiertos entre 1996 y 2020, los informes de la Policía de Investigaciones (PDI), Gendarmería y peritos forenses han delineado una estructura mental altamente peligrosa y amoral. [1, 2, 3, 4, 5, 6]
A continuación se detallan los rasgos estructurales de su perfil:
1. Perfil Psicológico y Rasgos de Personalidad
- Trastorno de Personalidad Antisocial (Psicopatía): Presenta una estructura de personalidad psicopática caracterizada por una ausencia total de empatía y remordimiento. Los informes forenses destacan que su lógica y capacidades cognitivas están intactas (no padece psicosis ni delirios), lo que significa que siempre fue plenamente consciente del horror de sus actos. [1, 2]
- Friadad Emocional y Distancia Patológica: Muestra una desconexión afectiva absoluta hacia el sufrimiento humano. Al confesar o referirse a sus crímenes, adopta la postura de un «observador externo» o asume sus delitos de forma despectiva, asimilando el asesinato como un hecho normal. [1, 2, 3, 4]
- Egocentrismo y Omnipotencia: Posee una personalidad narcisista que lo lleva a considerarse por encima de las normas sociales y legales. Un informe reservado de Gendarmería en 2016 reveló que Bustamante solo reconocía el daño hacia sí mismo (por estar preso), ignorando por completo el daño causado a las víctimas o a la sociedad. [1, 2]
- Manipulación, Encanto Superficial y Locuacidad: Cuenta con una gran capacidad para cautivar, embaucar y ganarse la confianza de personas vulnerables. Usaba esta fachada manipuladora tanto para atraer a sus víctimas como para exhibir una conducta dócil en prisión, lo que le permitió engañar al sistema penal y obtener la libertad condicional en 2016. [1, 2, 3, 4]
- Necesidad de Control y Omnisapiencia: Con el tiempo, desarrolló una necesidad de «dosificar» información para mantener el control sobre los demás. Un ejemplo claro de esto fue cuando le entregó como «regalo» a una periodista los nombres de dos víctimas previas (de 1996), cuya ubicación exacta retuvo inicialmente de manera estratégica para alimentar su ego y sensación de poder. [1, 2, 3]
2. Perfil Criminal y Modus Operandi
- Depredador Oportunista y Planificador: Bustamante estudiaba las vulnerabilidades afectivas y económicas de sus víctimas. Se acercaba a mujeres solas o en situaciones de desamparo, simulando afecto hacia ellas y sus hijos para ganar acceso a su entorno e intereses patrimoniales o habitacionales. [1]
- Evolución del Modus Operandi y Sofisticación: Sus primeros crímenes conocidos fueron motivados por disputas de dinero o intereses económicos. Inicialmente empleaba la violencia física directa y el ocultamiento rudimentario. Con los años, perfeccionó su técnica para no ser descubierto, recurriendo al desmembramiento, el uso de elementos químicos (como cal) y la sepultura oculta bajo el subsuelo de sus propias viviendas. [1, 2, 3, 4, 5]
- Violencia Extrema y Sadismo: Sus delitos demuestran un escalamiento hacia la crueldad desmedida, transitando desde el homicidio hacia la tortura, el abuso sexual crudo y el ensañamiento con menores de edad. [1, 2, 3]
- Versatilidad y Progresión Criminal: Su trayectoria delictiva comenzó en su juventud con hurtos y consumo de sustancias, escalando progresivamente hasta convertirse en un asesino serial. Sus patrones demuestran que la cárcel no operó en él ningún tipo de rehabilitación, sino que mantuvo latente su impulso homicida, el cual reactivaba inmediatamente al quedar en libertad. [1, 2, 3, 4, 5]
3. Historial de Víctimas Conocidas
La trayectoria criminal confirmada de Hugo Bustamante incluye los siguientes crímenes:
| Año del Crimen | Víctimas | Modus Operandi / Contexto | Estado Judicial |
|---|---|---|---|
| 1996 | Elena Hinojosa (55) y su hijo Eduardo Páez (27) | Asesinados por motivos económicos y enterrados en una vivienda de Villa Alemana. | Confesados por Bustamante en 2024 desde prisión. |
| 2005 | Verónica Vásquez (49, su pareja) y Eugenio Honorato (9, hijo de ella) | Golpeados, asfixiados y ocultados dentro de un tambor metálico con cal y agua. | Condenado a 27 años de prisión (Liberado bajo fianza/condicional en 2016). |
| 2020 | Ámbar Cornejo (16, hija de su entonces pareja) | Abusada, violada, asesinada y descuartizada. Ocultada en contenedores bajo el piso de su casa. | Condenado a Presidio Perpetuo Calificado. |
En resumen, los análisis criminológicos describen a Hugo Bustamante como un individuo de una precariedad moral absoluta o definitivamente amoral, incapaz de internalizar las reglas de la sociedad y movido únicamente por impulsos de control, beneficio personal y violencia destructiva

A Hugo Bustamante Pérez se le considera un asesino en serie porque cumple rigurosamente con los criterios criminológicos y psicológicos para esta clasificación: cometió de forma independiente al menos cinco asesinatos repartidos en tres periodos de tiempo diferentes (1996, 2005 y 2020), intercalados por «periodos de enfriamiento», y presenta un perfil psicopático y antisocial. [1, 2, 3]
El caso de este criminal chileno, apodado originalmente «El Asesino del Tambor», se estructuró criminológicamente bajo las siguientes claves: [1]
1. Cronología y número de víctimas (Tres eventos separados)
A diferencia de un asesino en masa (que mata a muchos en un solo evento), Bustamante operó a lo largo de décadas mediante tres episodios distintos: [1, 2]
- Año 1996 (Ocultado por décadas): Asesinó a Elena Hinojosa (55 años) y a su hijo Eduardo Páez (27 años). Enterró sus cuerpos en el patio de una casa en Villa Alemana. Este doble crimen fue confesado por el propio Bustamante en 2024 a la periodista Ivonne Toro y confirmado tras el hallazgo de los restos óseos. [1, 2, 3, 4]
- Año 2005 (Primer caso público): Asesinó a su entonces pareja, Verónica Vásquez, y al hijo de ella, Eugenio Honorato (9 años). Ocultó los cadáveres amarrados dentro de un tambor metálico con cal y yeso. Fue condenado a 27 años de prisión por este hecho, pero recibió el beneficio de libertad condicional en 2016 tras cumplir solo 11 años. [1, 2]
- Año 2020 (Reincidencia): Estando libre, violó, asesinó y descuartizó a la adolescente de 16 años Ámbar Cornejo (hija de su nueva pareja), ocultando sus restos bajo el piso de su casa. Por este crimen fue condenado a presidio perpetuo calificado. [1, 2, 3]
2. Periodos de enfriamiento
Una característica fundamental del asesino en serie es el «periodo de enfriamiento» (cooling-off period) entre cada evento criminal. Bustamante dejó pasar 9 años entre sus primeros crímenes de 1996 y el doble homicidio de 2005. Posteriormente, tras salir libre por negligencias del sistema judicial, transcurrieron 4 años antes de que atacara y asesinara a Ámbar Cornejo en 2020. Durante estos lapsos, el asesino retorna temporalmente a una aparente normalidad social. [1, 2, 3, 4]
3. Perfil psicológico y modus operandi
Los peritajes psiquiátricos y las investigaciones, reflejadas en reportajes como los de CIPER Chile, detallan que Bustamante posee las características típicas del psicópata serial: [1]
- Trastorno de personalidad antisocial: Exhibe una absoluta falta de empatía, crueldad extrema, frialdad emocional e incapacidad para sentir remordimiento. [1, 2]
- Manipulación y control: Capacidad para embaucar a sus víctimas (generalmente personas de su entorno cercano o parejas) y una constante necesidad de ejercer poder sobre otros. [1, 2]
- Perfeccionamiento del método: De acuerdo con los análisis criminalísticos, con el paso de los años Bustamante intentó mejorar sus técnicas de ocultamiento de cuerpos para evitar ser descubierto. [1]
- Satisfacción psicológica al confesar: Historiadores y psicólogos forenses destacan que su decisión de confesar crímenes antiguos desde la cárcel (como los de 1996) responde al egocentrismo y el deseo de mantener notoriedad y control sobre la narrativa de sus actos