Manuel Octavio Bermúdez, el Monstruo de los Cañaduzales

Manuel Octavio Bermúdez Estrada, conocido como «El Monstruo de los Cañaduzales», fue un asesino en serie y agresor sexual colombiano que confesó el asesinato de al menos 21 niños en el Valle del Cauca entre 1999 y 2003. Falleció en octubre de 2024 tras un atentado contra un vehículo del INPEC. Los análisis forenses y criminológicos detallan su perfil de la siguiente manera: [1, 2, 3]


Perfil Psicológico

  • Trastorno psicopático y antisocial: Presentaba un marcado desapego de las normas sociales, ausencia total de empatía, remordimiento o culpa hacia el sufrimiento de sus víctimas. [1, 2]
  • Pedofilia: Su fijación y deseo sexual estaban orientados exclusivamente hacia menores de edad masculinos. [1]
  • Complejo de imitador (Copycat): Los perfiladores criminales determinaron que actuaba como un imitador de Luis Alfredo Garavito. Replicaba de manera directa sus dinámicas de selección y agresión. [1, 2, 3]
  • Estructura cognitiva primaria: A diferencia de Garavito, los peritajes psicológicos describieron a Bermúdez como un individuo de baja capacidad intelectual, lenguaje limitado, impulsivo y con un comportamiento más tosco o primario. [1]
  • Rasgos fetichistas y de posesión: Coleccionaba objetos personales, prendas íntimas, relojes y fotografías de los menores como «trofeos» para evocar y revivir los ataques. [1, 2]

Perfil Criminal y Modus Operandi

  • Tipo de asesino: Clasificado principalmente como un asesino en serie organizado. Planificaba la captación de los menores y preparaba las herramientas antes de actuar. [1, 2]
  • Tácticas de captación: Utilizaba su fachada de vendedor informal (como heladero o vendedor de paletas) para mimetizarse en entornos escolares y comunitarios. Buscaba niños en alta situación de vulnerabilidad económica y se ganaba su confianza ofreciéndoles dinero a cambio de pequeños trabajos, como recolectar flores de caña. [1, 2, 3]
  • Uso de sustancias y sumisión: Sometía a sus víctimas inyectándoles o aplicándoles lidocaína (un anestésico local) para neutralizar cualquier resistencia física y asegurar su total control. [1, 2]
  • Método de ejecución: Tras consumar el abuso sexual, terminaba con la vida de los menores mediante asfixia mecánica por estrangulamiento. [1]
  • Selección del entorno geográfico: Su zona de descarte eran los extensos cultivos de caña de azúcar en el departamento del Valle del Cauca. Esto le permitía ocultar los cuerpos fácilmente y retrasar el hallazgo por parte de las autoridades